
Para los que no saben, estudio psicología.
Para los que no saben, adoro bailar, y siempre he dicho que no estudie danza por gorda, o que estudio psicología por gorda, es lo mismo.
Hace unos años en la biblio de la primera universidad en la que estuve, me encontré un libro con una palabra que para mí fue MAGIA en ese momento:
Psicodanza.
Yo dije: no, estás bromeando, no puede ser que las dos cosas que más amo en la vida puedan combinarse.
Así es.
En realidad en ese momento no me puse a leer demasiado (y la verdad es que en mi escuela no había mucho qué leer al respecto) pero poco después en una materia con niños con deficiencia mental me tocó dar un "taller de psicoballet". Fue malísima experiencia porque yo iba en tercer semestre, no sabía nada de niños y mucho menos de niños enfermos. La maestra con la que daba el taller jamás había bailado, y se había aprendido algunos pasos de ballet en youtube, me imagino. Me decepcioné un poco y hasta llegué a pensar que lo que yo creía que era la psicodanza no funcionaba, at all.
Pero nunca dejé de creer en las funciones curativas de la expresión artística, jamás podría, siendo que bailé tanto tiempo, siendo que siempre tomé clases de piano, de pintura, de teatro... algo siempre me dijo que yo había nacido para ser diferente, para ser artista, para salirme del paradigma científico (en el cual mi familia de investigadores me introdujo a huevo).
Así que cuando dije "voy a estudiar psicología" y me dijeron "la psicología es una ciencia" yo contesté: se van a la chingada, eso no es cierto.
Esa era mi única verdad, y la sigue siendo, en contra del pensamiento de la mayoría de los psicólogos que he conocido, a excepción de los psicoanalistas.
Pues cuál va siendo mi sorpresa que hoy llego a mi clase de "terapias alternativas" (yo creí que me iban a enseñar flores de Bach, Reiki y cosas en las que me cuesta trabajo creer) y no! había llegado a una clase de psicodanza.
Y ahora sí, a ver de qué se trata.
Nadie de mi carrera (excepto mis roomies) sabe que tuve, o no sé si aún tengo bulimia. Nadie sabe el proceso que he estado viviendo los últimos meses, creo que ni siquiera yo soy conciente de todos los cambios, de todo lo que implica olvidarse de los vómitos, los atracones y el odio hacia mí misma.
Nadie sabe que mi bulimia en gran parte se debió al odio que acumulé por tantos años, los años en los que bailar ballet era mi gran pasión y mi móvil de vida, los años en los que yo era la gorda que bailaba, el patético elefante con tutú rosa de Fantasía. Nadie sabe de los 13 años que pasé frente a un espejo todas las tardes, que me gritaba que jamás podría saltar así de alto, que jamás podría verme así de graciosa.
Pero amaba bailar, me rendía a un éxtasis, era más feliz que cualquier otra persona, era libre, me convertía en aire, en electricidad, en energía, eso tampoco lo saben mis colegas.
Y hoy en mi clase pude bailar como no lo hacía desde mis clases de ballet, hace 4 años. Mientras todas las niñas bonitas, flaquitas, hermosas de mis compañeras no podían moverse de la pena, yo me olvidé del mundo y BAILÉ.
Supongo que tuve que ser la gorda que bailaba para olvidarme de todos. Tuve que callar esos susurros que decían "mira a la gordita cómo baila", tuve que dejar de bailar para otros para poder sentirme así, divinamente en paz.
Soporté burlas, rechazo y ofensas en mis años de adolescente por querer transgredir las reglas de la fragilidad y la gracia. Y pagué las consecuencias también. Me odié los tres años que no bailé. Vomité los años que no bailé.
Ya no tenía quién me rechazara o me insultara (quien ha bailado ballet sabe qué tan hijas de puta son las misses), y entonces me insultaba yo.
Hoy ya no vomito, hoy bailé y hoy no me odio.
Mi primera tarea de la clase es hacer la historia de mi cuerpo.
La pondré también en este blog para que nunca se me olvide.
Es muy raro pero cuando pienso en mi cuerpo, inmediatamente pienso en mi gordura, en mi grasa acumulada. Pero mi cuerpo no es sólo eso, mi cuerpo soy yo. Soy mis manos, mis pies, mis cabellos, mis ojos y todo lo demás.
Me voy a dar en la madre con esta tarea.
Han sido demasiados años de odio hacia este cuerpo en el que vivo.
Que por cierto, está mal dicho porque yo no "vivo" en él, yo SOY junto con él, y sin mi cuerpo, NADA.
Así que, entre tantas otras cosas, la psicodanza se trata de QUERERSE.
Ahí está la Magia, yo leí esa palabra y me enamoré. Me odiaba, pero algo me gritaba que podía llegar a quererme de alguna manera.
Lo maravilloso del arte para mí está en eso. Una pintura, una obra de teatro, una coreografía, una canción te GRITAN cosas. A veces no sabes qué es, y tienen que pasar años para descubrirlo, pero estoy segura que te cambia la vida....
Para los que no saben, adoro bailar, y siempre he dicho que no estudie danza por gorda, o que estudio psicología por gorda, es lo mismo.
Hace unos años en la biblio de la primera universidad en la que estuve, me encontré un libro con una palabra que para mí fue MAGIA en ese momento:
Psicodanza.
Yo dije: no, estás bromeando, no puede ser que las dos cosas que más amo en la vida puedan combinarse.
Así es.
En realidad en ese momento no me puse a leer demasiado (y la verdad es que en mi escuela no había mucho qué leer al respecto) pero poco después en una materia con niños con deficiencia mental me tocó dar un "taller de psicoballet". Fue malísima experiencia porque yo iba en tercer semestre, no sabía nada de niños y mucho menos de niños enfermos. La maestra con la que daba el taller jamás había bailado, y se había aprendido algunos pasos de ballet en youtube, me imagino. Me decepcioné un poco y hasta llegué a pensar que lo que yo creía que era la psicodanza no funcionaba, at all.
Pero nunca dejé de creer en las funciones curativas de la expresión artística, jamás podría, siendo que bailé tanto tiempo, siendo que siempre tomé clases de piano, de pintura, de teatro... algo siempre me dijo que yo había nacido para ser diferente, para ser artista, para salirme del paradigma científico (en el cual mi familia de investigadores me introdujo a huevo).
Así que cuando dije "voy a estudiar psicología" y me dijeron "la psicología es una ciencia" yo contesté: se van a la chingada, eso no es cierto.
Esa era mi única verdad, y la sigue siendo, en contra del pensamiento de la mayoría de los psicólogos que he conocido, a excepción de los psicoanalistas.
Pues cuál va siendo mi sorpresa que hoy llego a mi clase de "terapias alternativas" (yo creí que me iban a enseñar flores de Bach, Reiki y cosas en las que me cuesta trabajo creer) y no! había llegado a una clase de psicodanza.
Y ahora sí, a ver de qué se trata.
Nadie de mi carrera (excepto mis roomies) sabe que tuve, o no sé si aún tengo bulimia. Nadie sabe el proceso que he estado viviendo los últimos meses, creo que ni siquiera yo soy conciente de todos los cambios, de todo lo que implica olvidarse de los vómitos, los atracones y el odio hacia mí misma.
Nadie sabe que mi bulimia en gran parte se debió al odio que acumulé por tantos años, los años en los que bailar ballet era mi gran pasión y mi móvil de vida, los años en los que yo era la gorda que bailaba, el patético elefante con tutú rosa de Fantasía. Nadie sabe de los 13 años que pasé frente a un espejo todas las tardes, que me gritaba que jamás podría saltar así de alto, que jamás podría verme así de graciosa.
Pero amaba bailar, me rendía a un éxtasis, era más feliz que cualquier otra persona, era libre, me convertía en aire, en electricidad, en energía, eso tampoco lo saben mis colegas.
Y hoy en mi clase pude bailar como no lo hacía desde mis clases de ballet, hace 4 años. Mientras todas las niñas bonitas, flaquitas, hermosas de mis compañeras no podían moverse de la pena, yo me olvidé del mundo y BAILÉ.
Supongo que tuve que ser la gorda que bailaba para olvidarme de todos. Tuve que callar esos susurros que decían "mira a la gordita cómo baila", tuve que dejar de bailar para otros para poder sentirme así, divinamente en paz.
Soporté burlas, rechazo y ofensas en mis años de adolescente por querer transgredir las reglas de la fragilidad y la gracia. Y pagué las consecuencias también. Me odié los tres años que no bailé. Vomité los años que no bailé.
Ya no tenía quién me rechazara o me insultara (quien ha bailado ballet sabe qué tan hijas de puta son las misses), y entonces me insultaba yo.
Hoy ya no vomito, hoy bailé y hoy no me odio.
Mi primera tarea de la clase es hacer la historia de mi cuerpo.
La pondré también en este blog para que nunca se me olvide.
Es muy raro pero cuando pienso en mi cuerpo, inmediatamente pienso en mi gordura, en mi grasa acumulada. Pero mi cuerpo no es sólo eso, mi cuerpo soy yo. Soy mis manos, mis pies, mis cabellos, mis ojos y todo lo demás.
Me voy a dar en la madre con esta tarea.
Han sido demasiados años de odio hacia este cuerpo en el que vivo.
Que por cierto, está mal dicho porque yo no "vivo" en él, yo SOY junto con él, y sin mi cuerpo, NADA.
Así que, entre tantas otras cosas, la psicodanza se trata de QUERERSE.
Ahí está la Magia, yo leí esa palabra y me enamoré. Me odiaba, pero algo me gritaba que podía llegar a quererme de alguna manera.
Lo maravilloso del arte para mí está en eso. Una pintura, una obra de teatro, una coreografía, una canción te GRITAN cosas. A veces no sabes qué es, y tienen que pasar años para descubrirlo, pero estoy segura que te cambia la vida....
Les sigo contando luego.
Por cierto, llevo - 2 kilos en esta semana, así que hasta hoy cumplí mi meta de cumpleaños.
Pero debo vencer aún al monstruo del fin se semana familiar...